
En La Paternal, el Ciclón le ganaba a Argentinos con gol de Pablo Pintos (PT 18m) y mantenía firme la ilusión de clasificar a la Copa, pero el Bicho se lo dio vuelta con tantos de Facundo Coria (ST 10m) y Gustavo Oberman (ST 22m) y festejó el 2-1 con diez por la expulsión del mismo Cachete.
Cuando todos los ojos se posaban en San Lorenzo y sus aspiraciones de meterse en la Copa Libertadores 2010, Argentinos le ganó por 2-1 en La Paternal evidenciando nuevamente la peor cara del Ciclón, deslucida y sin rumbo, para dejarlo a un paso de quedarse sin el único objetivo que le quedaba en el año. Los primeros instantes sobre un campo de juego marcado por la constante lluvia que cayó sobre Buenos Aires fueron de un Bicho que mantenía el balón en el mediocampo con las labores de Juan Mercier y Néstor Ortigoza pero no lograba el cambio de ritmo, ni el juego por las bandas, ni el pase profundo para desnivelar. Su llegada más clara fue, precisamente, un disparo lejano de Facundo Coria que pegó en el travesaño. Pero con el correr de los minutos, un Azulgrana agazapado comenzó a mostrar signos de que sus posibilidades de conseguir la ventaja eran mayores. Con pinceladas del Kily González y las subidas de Diego Rivero, avisó con un intento de Alejandro Gómez que terminó en el techo del arco y, a los 18 minutos, abrió el marcador. Pablo Pintos aprovechó una desinteligencia del fondo local, avanzó por derecha y la picó por sobre la salida del chileno Nicolás Peric, reemplazante de Sebastián Torrico. Después, los de Claudio Borghi, si bien cayeron en un estéril y denso, se acercaron con un disparo de Germán Basualdo que terminó afuera y otro de Coria que atajó Pablo Migliore, en tanto que para la visita Fabián Bordagaray exigió a Peric desde el corazón del área. Lo que sucedería en el complemento, impensado ante el pasivo juego local de la etapa inicial, fue en mucha medida responsabilidad de los de Diego Simeone, que directamente se olvidaron del arco contrario, cayeron en la intrascendencia y el barullo y no los salvó siquiera el ingreso de Leandro Romagnoli ni el posterior de Bernardo Romeo. También ayudó a que creciera Argentinos la igualdad que encontró a los diez minutos, con un tiro libre apenas detrás de la medialuna que ejecutó magistralmente Coria a la izquierda de Migliore. Pero si se creía que la paridad iba a despertar a la visita, se estaba equivocado. Por el contrario, el Bicho notó que podía más y, no sin esfuerzo, buscó mejorar la voluntad de algunas individualidades como Mercier, Hauche y Nicolás Pavlovich. El Buitre intentó luego con un tiro que se fue alto. Y a los 22 llegó el segundo para los de Borghi. El ingresado Gustavo Oberman avanzó por derecha y clavó un sorprendente zapatazo en el ángulo a la derecha de Migliore que cambió todos los planes. Instantes después, el mismo Cachete se llevó dos tarjetas amarillas, primero por pelearse con el Pipi y después por una falta en el medio. A los 27, Oberman ya se había ido de la cancha habiendo vivido el banco, la gloria y el castigo. Se esperaba que comenzara la reacción azulgrana, pero... Entre las ganas del local de que pasaran los minutos y la torpeza del Ciclón, ni siquiera existió una sensación de que los del Cholo, un equipo sin alma, pudieran modificar algo. La tarde terminó así con Argentinos feliz por los puntos que se ganó aún en la adversidad de tener un jugador menos, y con un San Lorenzo muy preocupado y con un pie afuera de la Copa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario